Posteado por: Gaby en: Febrero 13, 2007
Las problemáticas situaciones presentadas con anterioridad no son más que un puñado de ejemplos de lo que hoy sucede en nuestro planeta. Afirmar que el mundo está cambiando no es ninguna novedad y lamentablemente, las cosas que día a día suceden permiten confirmar aquella hipótesis que sostiene que la ignorancia y, fundamentalmente, la inobservancia, son los principales factores que atentan contra la salud de nuestra Tierra.
Muchos de ustedes habrán escuchado o leído que durante el mes de enero una innumerable cantidad de especialistas (climatólogos, meteorólogos, estadísticos, físicos y demás representantes de otras ciencias naturales) se reunieron en París, con el objetivo principal de poder determinar el grado de responsabilidad que la actividad humana tiene en este sentido. Las conclusiones no sorprendieron: tal y como era de esperar, existe un 90% de posibilidades de que los vertiginosos cambios que se están produciendo en la tierra sean consecuencia pura y exclusivamente de las acciones llevadas a cabo por nosotros, los seres humanos. A diferencia de las conclusiones, las predicciones efectuadas por estos profesionales sí fueron sorprendentes, sobre todo a partir del poco tiempo (relativamente hablando) en el que será posible notar cambios profundos. Para el año 2100 se espera, por ejemplo, que la temperatura promedio del planeta se ubique entre 2 y 4 ºC por encima de la media actual, un aumento aproximado de 50cm de las aguas a nivel oceánico (lo cual redundaría en el anegamiento y desaparición a nivel de superficie de tierras hoy fértiles y aprovechables), más inundaciones y sequías, fuertes temporales con huracanes y tornados fortalecidos, etc.
Como puede apreciarse, a diferencia de los dinosaurios, somos los seres humanos mismos los que con nuestro descuido e indiferencia permanente estamos contribuyendo a nuestra desaparición. Por supuesto ninguno de nosotros estará aquí para comprobar que lo que hoy decimos se hace realidad, sin embargo, es sabido que si no existe un cambio radical a nivel de conciencia esto terminará inevitablemente ocurriendo.
El objetivo de este post y de los casos planteados en el inicio del mismo no es provocar alarma, sino muy por el contrario generar conciencia, invitar a pensar aunque sea unos minutos acerca de lo que nos pasa y contribuir a descubrir esa venda (en cierto modo autoimpuesta) que no nos deja observar aquello que no queremos ver.
Muchos quizás en estos momentos piensen que de nada sirve que unos pocos reflexionen y actúen para evitar tamañas consecuencias, mientras la gran mayoría sigue presa de sus intereses y su egoísmo. Sin embargo es necesario que comencemos a dar nuestros primeros pasos en esta cuenta pendiente que tenemos los seres humanos: cuidar el lugar donde vivimos para que quienes vengan puedan gozar de un mundo tal vez un poco mejor, o al menos un mundo que no se encuentre en peores condiciones.
[...] El Día Después de Mañana (Parte I) • Febrero 13, 2007 [...]
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